
Propuesta del CCIM · Europa
Comité para la Construcción de una Internacional Marxista
Frente a la carestía de la vida, el deterioro de la sanidad y la enseñanza y el rearme, el CCIM plantea una respuesta internacional de la clase trabajadora por la paz y el socialismo.
Análisis y propuesta · Octubre de 2026
De España a Francia, Italia, Portugal y Alemania, las movilizaciones muestran agravios compartidos: salarios insuficientes, vivienda inaccesible, servicios públicos debilitados y una creciente orientación de recursos al rearme. El CCIM propone unir las luchas en una perspectiva internacionalista de ruptura con la economía de guerra y con el capitalismo.
En octubre de 2026 las noticias que llegan desde diferentes países europeos muestran un malestar social que no es idéntico en todas partes, pero que tiene importantes puntos de contacto: la carestía de la vida, las dificultades de acceso a la vivienda, el deterioro de servicios públicos y el retroceso de derechos laborales. Las diferencias entre las convocatorias importan; ninguna organización debe atribuirse demandas que otras no han formulado. Sin embargo, esas experiencias permiten preguntarse si las luchas nacionales pueden encontrar objetivos comunes.
En España, la huelga general del 11 de noviembre de 2026, formalizada el 19 de octubre por varias organizaciones sindicales, sitúa el derecho a la vivienda en el centro de la convocatoria y conecta la crisis habitacional con la precariedad, los salarios y el coste de la vida. El CCIM considera que ese proceso abre una oportunidad para debatir reivindicaciones que trasciendan las fronteras estatales, sin confundir la convocatoria española con una huelga europea ya acordada.
En Francia, las protestas estudiantiles y las grandes movilizaciones de octubre han expresado una protesta amplia contra el deterioro de las condiciones educativas, la insuficiencia de los servicios públicos y la presión de los precios. En Italia, la movilización nacional de la CGIL y la alianza Via Maestra del 17 de octubre reunió reivindicaciones sobre salarios, pensiones, sanidad pública y paz, incluyendo un rechazo explícito a una economía orientada hacia la guerra. La CGIL ha señalado también una huelga general para el 20 de noviembre.
En Portugal, la huelga general del 3 de junio frente a la reforma laboral tuvo repercusiones en transportes, escuelas y sanidad, mientras el debate sobre los salarios y la vivienda continúa. En Alemania, la jornada convocada por la DGB el 26 de septiembre en defensa del Estado social puso de manifiesto la oposición sindical a recortes de derechos y prestaciones. No se trata de una única organización continental ni de una sola convocatoria; son luchas distintas, que invitan a buscar una perspectiva común.
La Comisión Europea ha presentado el plan ReArm Europe / Readiness 2030, que contempla mecanismos para movilizar hasta 800.000 millones de euros de gasto adicional en defensa hasta 2030, incluido un instrumento de préstamos de hasta 150.000 millones. La OTAN, por su parte, ha fijado un objetivo de gasto del 5 % del PIB para 2035, con categorías y calendarios propios. No planteamos el rearme como una opción a negociar: el CCIM rechaza el aumento del gasto militar y la subordinación de la economía a los preparativos de guerra.
La posición política del CCIM es clara: rechazamos la expansión del gasto militar y exigimos destinar la riqueza social a salarios, educación, sanidad, vivienda y pensiones. Los gobiernos justifican el rearme apelando a la seguridad y a las amenazas geopolíticas. Para el CCIM, la seguridad de la clase trabajadora significa poder vivir en paz, disponer de una vivienda, acceder a la sanidad y la educación y tener un empleo digno; no aumentar los arsenales.
No sería riguroso afirmar que el rearme explica por sí solo el endeudamiento público: la deuda tiene numerosas causas y los presupuestos varían por país. La cuestión fundamental es la prioridad política: los gobiernos habilitan financiación y flexibilidad fiscal para el armamento mientras persisten carencias sociales. Rechazamos que se cargue sobre la clase trabajadora el coste de esos compromisos mediante recortes, austeridad o deterioro de los servicios públicos. Nuestra alternativa no es gestionar una economía de guerra más eficazmente, sino sustituir sus prioridades por una planificación democrática de la riqueza orientada a las necesidades humanas.
¿Por qué hay flexibilidad fiscal para financiar el rearme y tantas dificultades para garantizar vivienda, sanidad y educación de calidad?
El CCIM propone una plataforma de lucha y un programa de transición que vincule las reivindicaciones inmediatas con la transformación socialista de la sociedad. Entre sus ejes políticos situamos:
Las políticas monetarias, comerciales, fiscales y presupuestarias europeas, las cadenas productivas continentales y los compromisos militares internacionales condicionan la vida de millones de personas. Las decisiones no son exclusivamente europeas —ni se aplican del mismo modo en todos los países—, pero esa dimensión compartida hace razonable plantear que las estrategias de acción sindical y social no queden encerradas permanentemente en el marco nacional.
La propuesta de huelga general europea no consiste en fijar unilateralmente un día desde una organización. Se trata de impulsar una discusión real sobre una jornada coordinada, preparada por los sindicatos y movimientos sociales, que conecte los conflictos existentes y permita expresar reivindicaciones comunes. Para que esa perspectiva tenga contenido son necesarias asambleas, acuerdos, solidaridad práctica y una relación democrática entre las organizaciones participantes.
El camino que proponemos comienza en los centros de trabajo, institutos, universidades, barrios y organizaciones sociales. Las asambleas pueden debatir la situación local, elegir reivindicaciones, impulsar acciones de solidaridad y designar portavocías responsables ante sus participantes. Después, los encuentros entre sectores, territorios y organizaciones europeas podrían elaborar una plataforma compartida y decidir democráticamente los siguientes pasos.
La huelga del 11 de noviembre en España, las protestas francesas, las movilizaciones italianas, las portuguesas y las alemanas no son intercambiables ni representan automáticamente la misma estrategia. Precisamente por eso el objetivo debe ser construir puentes entre ellas, respetando sus diferencias y sus decisiones. Una huelga general europea es una propuesta política por organizar, no una convocatoria continental ya existente.
Desde el Comité para la Construcción de una Internacional Marxista afirmamos que no basta con protestar país por país mientras las políticas de rearme y las presiones sobre las condiciones de vida atraviesan fronteras. Proponemos avanzar hacia una respuesta europea común, construida desde las asambleas y la organización independiente de la clase trabajadora. El capitalismo nos ofrece guerras, precariedad y sacrificios: luchamos por la paz y por el socialismo, por una sociedad en la que la riqueza producida colectivamente se destine a garantizar una vida digna para todos. ¡No al rearme! ¡Recursos para vivir, no para destruir! ¡Por una huelga general europea!
CCIM — Comité para la Construcción de una Internacional Marxista
Octubre de 2026 · Documento de análisis y propuesta. No es una convocatoria oficial de huelga general europea.
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